Le Sanctuaire de Fantômes
No sé de que manera habréis llegado a este recóndito lugar. Solo sé que este santuario es la única prueba en el universo para que se sepa que yo existo.
Se podría decir, que es la prueba de que mi existencia viva en vuestras mentes. Que yo las controle. Que os dirija en por doquier hasta las mismísimas entrañas del olvido. Hasta mi realidad. Y que si no me obedeciereis, y echareis hacia atrás, moriréis.
Es por eso, que una vez que alguien entra aquí, no puede salir. ¿Conocéis a caso la salida de los bucles? Es como si me decís, que conocéis la manera de esquivar la muerte.
Si ni siquiera los vampiros pueden esquivarla eternamente... ¿Como unos vulgares lectores como vosotros tendrías tan alta capacidad?
Muy bien, ahora que habéis caído en mis redes, buscaré un escondrijo en vuestros diminutos cerebros desde el cual controlaros. Os mostraré los secretos de mis espeluznantes ideas, como de mi más pura lógica. Y una vez que os acomodéis, os devoraré suavemente. Os consumiré saboreando cada secreto, cada recuerdo, y cada sentimiento que escondáis en vosotros mismos.
Cruzad mis pasillos, no hagáis mucho ruido, y... dependiendo de con quienes os relacionéis, podréis estar tranquilos. Por lo demás, nos os preocupéis. Podéis convivir conmigo unos míseros segundos como millones de años. Pero recordad, que tarde o temprano, os llegará la hora como a todos.
Conocedme tranquilamente, y empezad a caminar de frente. Porque una vez que observéis las vísceras de este lugar, que empecéis a obedecerme, y que comience a manipularos. No podréis marcharos con vida. Yo que vosotros, aprovecharía la oportunidad de vivir junto a mí.
¿Que perdéis por intentarlo, si ya no hay vuelta atrás?
Punto final.
Seáis bienvenidos por mi YO del futuro, pues.
Ya son seis años.
Ya son seis años.
Ya son...
Normas. Enseñanzas. Reglas.
Nunca olvides esto. Nunca olvides lo otro.
Siente como Anastasia. Piensa como Anastasia.
Rodéate de sus recuerdos. Vive la vida de Ania.
Olvida a la rusa que un día fuiste.
Destrúyela. Atrápala en el olvido.
Ella murió junto a sus padres.
Ella murió junto a sus hermanas.
Ella murio junto a toda la familia Vólkova.
OLVÍDALA
He aprendido que una máscara sirve para muchas cosas.
Sirve para ecsonder tu rostro. Sirve para ocultar tus pensmaientos.
Sirve para la destrucción. También de protección.
Ante la legilimancia, mi enemiga. Actua.
Ante las confianzas, mis enemigas. Lucha.
Ante las amistades, mis enemigas. Protege.
¿Podrá actuar igual de bien...?
¿Ante el Amor?
Quiero ser libre. Libre de mis cadenas. Libre de mi sufrir.
Quiero hechar a volar y olvidarme de todo.
Olvidar mi pasado. Olvidar mi presente. Olvidar mi futuro.
Necesito expandir mis alas y gritar 'Libertad'.
Ansío poder soñar, poder sentir. Poder vivir.
Pero una y otra vez es la misma historia.
No puedo hechar la vista atrás. Ni si quiera pensar y recordar.
Y duele, duele, duele mucho.
Me asfixio, me ahogo. Es agonizante.
No puedo caminar por doquier. No puedo hacer nada, más que ir recto.
Y solo sufro. Sufro, y sufro una vez más.
Entonces, miro al cielo desde el jardín de la escuela.
Y veo a un halcón sobrevolar el lugar. Vigila el lugar.
No. Me vigila a mí. Por lo menos tengo esa sensación.
Lo observo.
Lo observo.
Lo observo.
Lloro.
Acaba de romperse en mil pedazos la única coraza que me protegía.
Y todo por culpa...
De él.