La historia de mi vida. ¿Por dónde empezarla?
Bueno, en resumidas. Hace mucho, mucho tiempo, en el país de las Mariposas Hormigueras y las Ratas verdes fosforitas compiedras voladoras nací yo. Criada por un senador que no era mi padre y su mujer en Anavheldian se me fue educada en el rol de prin...
Vale, que no cuela, ¿No?
Ni si quiera nací hace tanto tiempo.
Exactamente hace 18 años, nací en una simplísima ciudad de un lugar - donde no os voy a situar- en el que aún vivo. Criada por una madre - a veces- no muy bien de los nervios y un padre con - a menudo- mentalidad de un niño, convivía sola con mi hermano 6 años mayor que yo, principe del mal y gobernante de los orc.... Ves, ya me has desvíado del tema otra vez. Es cierto que mi hermano me saca 6 años, pero de ahí a ser principe del mal, aún queda mucho.
Y bueno, ahora que os he situado en la simpleza de mi absurda vida, me queda daros una bievenida como dios manda. Si habéis aguantado mis tonterías hasta el momento podéis plantearos si seguir leyendo o no. Total, a mí me da igual.
Ok, entonces habéis decidido caminar de frente ¿No?
Adelante, seguid, a mí justamente, no debéis de temerme...
Surcáis las profundidades de un frondoso bosque entre tinieblas. Rodeado de plantas desconocidas, animales acechando y miradas escondidas. Si habéis continuado el sendero sin mirar ni un instante a vuestras espaldas, seguramente, hayáis logrado llegar sanos y salvos a un refugio. Pero no un refugio cualquiera, estáis frente a la verja que os separa del Santuario de los Fantasmas. Un santuario rodeado de misteriosos secretos que esconde mi mente y como no, mi sangriento corazón. Vosotros decidís si adentraros o no, yo solo sé, que a la mínima de cambio, si miráis atrás, moriréis.

Seáis bienvenidos pués, a mi querida guarida. Me oiréis muchas veces repetiros que soy un ser existente e inexistente a la vez. En ocasiones os mencionaré que soy producto de vuestra imaginación. Sin embargo, existe viceversa. A veces también, vosotros seréis el producto de la mía.
Caminad por mis pasillos, rodearos de mis encantos, acomodaros en mis salones y vivid junto a mí.
Porque vuestra Fantasía... Es mi Realidad.






